Sugiero ir incorporando nuevos hábitos y alimentos en vez de quitar.
si decidiéramos quitar ciertos alimentos, que esto sea progresivo, es decir, uno a la vez. De todos modos, sucede que cuando sumamos de lo bueno, lo que no nos hace bien se va haciendo a un lado casi sin darnos cuenta. Y de pronto un día, nos encontrando no eligiendo aquellos productos que antes resultaban cotidianos y nos hacían mal.
No focalizar solo en la comida, ésta es sólo es una parte importante, pero el ser integro, saludable, se construye con muchas otras acciones, actividades, desarrollo, que van más allá del simple acto de llevar alimento a nuestra boca. De hecho, alimento no es solo la comida: tener un rato de ocio y esparcimiento, conexión con la naturaleza, las relaciones interpersonales, observar un bonito paisaje, el amanecer u oír linda sinfonía… suman a nuestro estado de bienestar y, por ende, a nuestra salud integral.
No veo interesante ni aporta un plus de bienestar, el obsesionarse con aquello que comemos hasta el punto de sufrimiento, nuestras elecciones alimentarias no conllevan de por si la salud que tanto deseamos.
Todo lo que hacemos, que sea con el corazón abierto, desde la alegría y aplicando coherencia. Que tenga relación directa con el ser que somos en el instante presente.
El cuerpo nos habla. Es sabio. Si sentimos gula con la cocina tradicional, es muy probablemente porque estemos faltos de nutrientes y nuestro cuerpo nos pide desde ese dialogo: – dame más… mmm mas! ¡mmm mas! hasta sentir que explotamos. Y aun así seguimos sin haber incorporado lo que necesitábamos. Logramos explosiones de sabores y texturas… pero siguen siendo vacías.
Cuando hacemos el cambio hacia la Alimentación Saludable, Integral y Consciente, esto ya sucede menos o no sucede. Por el simple hecho que logramos saciar este «apetito» de nutrientes. Podemos sentir los mismos niveles de placer, degustando sabores intensos y texturas aterciopeladas… y una vez que el cuerpo registra que le hemos dado lo que necesitaba, estamos saciados, felices y satisfechos. ¡De cuerpo, mente y espíritu! Y por consecuencia comemos solo aquello que de verdad necesitamos.
Podemos inferir que la salud llega entonces, por añadidura.

